17.06.2012
AGUA REHABILITADORA

Con la llegada del buen tiempo y el inicio de la temporada de baño, numerosos alaveses se han lanzado literalmente a las piscinas del territorio para aliviar el intenso calor, hacer un poco de deporte o simplemente pasar un rato agradable con sus allegados. Sin embargo, el agua tiene bastantes más virtudes que las estrictamente relacionadas con el ocio o el ejercicio, ésas de las que disfrutan la mayoría.
La hidroterapia, esa aplicación externa del líquido elemento con fines terapéuticos, es una herramienta eficaz de las que se disponen para mejorar la salud de los pacientes que sufren patologías crónicas o de los que se enfrentan a largos procesos de rehabilitación. "El agua se utiliza para todo tipo de lesiones y pacientes, deportistas de elite, jóvenes, mayores... Ni siquiera hace falta saber nadar para beneficiarse de ella. Es una disciplina básica y esencial para lograr una rehabilitación óptima", avanza la responsable del equipo de Fisioterapia de USP Araba Sport Clinic, Itxaso Sánchez.
La especialista conoce muy bien los efectos positivos que el agua aporta a la salud y por sus manos pasan diariamente una veintena de pacientes con los que emplea la piscina, con tratamientos personalizados en función de la dolencia. "El cuerpo está hecho para moverse y el ejercicio es una de las herramientas básicas, por ejemplo, para luchar contra la artrosis. Es fácil de entender por qué hay tantos casos entre mujeres mayores, porque no se mueven", ejemplifica. Las artrosis, las lumbalgias o los problemas crónicos de espalda son sólo tres ejemplos de dolencias clásicas que azotan a muchas personas y que el agua ayuda a mejorar. Una de las ventajas es que las propiedades físicas del agua facilitan el movimiento, lo que ayuda a mejorar el ánimo y la confianza a pacientes que experimentan dolor o inmovilidad.
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